Celebrando la mujer puertorriqueña afrodescendiente

Celestina Cordero Molina
(1787-1862)

Celestina fue una pionera en la Educación en Puerto Rico, su gesta está documentada textualmente,  pero injustamente ha pasado desapercibida en la historia oficial.

Es una de las primeras mujeres negras libres que ha jugado un papel en el desarrollo del sistema educativo de Puerto Rico. Lucho para que las niñas puertorriqueñas de todos los orígenes raciales tuvieran derecho a la educación. Los padres de Celestina, eran negros libres que tenian acceso a la educaciòn y se encargaron de ensenar a cada uno de sus hijos a leer y escribir desde la comodida de su hogar. Los hermanos Cordero dedicaron su vida a la educación. Como tal, convirtieron su casa en la Calle Luna en San Juan en una escuela donde niñas y niños de todos los orígenes iban a aprender. El hermano Rafael estaba a cargo de enseñar a los niños y Celestina estaba a cargo de las niñas. Celestina en su desarrollo de vida  lucha constantemente insistiendo en que se la reconociera una profesión que llevaba haciendo con mucho amor por tanto tiempo.


Ninguna escuela lleva su nombre, ni una imagen de ella ha sobrevivido en la posteridad. Las mujeres del Puerto Rico colonial durante el siglo XIX estaban confinadas en el hogar, por lo que no hay referencias a sus estudiantes, ni un registro disponible en la actualidad de sus nombres. Además, fue muy difícil para las mujeres durante este período llegar a la esfera pública.


 Siguiendo la historia de Celestina, se necesita  una enorme valentía para que una mujer negra, antes de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, se enfrentase al Cabildo para exigir su nombramiento como maestra y apoyo económico para su escuela. Sus visitas al Cabildo fueron numerosas y no se rindió hasta lograr que le dieran el nombramiento oficial. Celestina ya era maestra, sus alumnas y ella lo sabían pero insistió hasta que logró que se le reconociera oficialmente. Esa insistencia refleja determinación, entereza y fuerza para seguir luchando y a la vez un gran deseo de salir de la invisibilidad, de que se reconozca su trabajo y el gobierno le dé un salario por hacerlo.

Celestina Cordero Molina ha representado  la valentía y la determinación de seguir adelante, poniendo en alto la raza negra,  por lograr que las niñas de todas las razas tuvieran acceso a la educación en una época en la que apenas existían escuelas en Puerto Rico,  por contribuir al acercamiento entre negras y blancas y abonar el camino quizás para la abolición de la esclavitud en Puerto Rico que tuvo lugar el 22 de marzo de 1873, once años después del fallecimiento de Celestina.